martes, 24 de marzo de 2020

Crisis de Corona al Bien Común

'Para hablar de economía hay que poner
de cabeza
 lo que creemos saber de ella'
Cristian Felber
"La vida pública se ha paralizado desde el comienzo de la semana. La pandemia también se ha llevado por delante la agenda de todxs por los próximos meses.

Gobiernos
La primera cuestión a la que mucha gente le da vueltas es la siguiente: ¿Por qué los gobiernos de países democráticos no están cerca de estar claros ni eficaces gestionando otros peligros urgentes como sí lo son con la crisis del Corona?

¿Por qué la ciencia, que advierte de otras amenazas en otros ámbitos: -cambio climático, pérdida de biodiversidad, explosión de desigualdad- no está ni cerca de ser tomada en serio con respecto a las amenazas a la vida y salud humanas?

La única explicación ad-hoc plausible es que los Lobby's tienen mucho más priorizados los asuntos de políticas económicas antes que las políticas de salud o ambientales, bloqueando con éxito medidas urgentes y necesarias.

Por lo tanto, la primera lección es: al existir la voluntad política, se puede hacer mucho en muy poco tiempo.

La pregunta que sigue es: ¿por qué no hay voluntad política para estabilizar el clima global, para proteger la biodiversidad y para proteger la vida en el planeta? Cuando se trata de amenaza global al ambiente, los políticos se esconden detrás de los ciudadanos con todo su poder retórico.

Se dice que la gente no está dispuesta a someterse a medidas más severas. Este razonamiento podría muy bien utilizarse a la crisis del Corona. Desde un punto de vista científico, el cierre de bares y restaurantes es recomendable, pero la gente no está lista para esas medidas. Quieren comer fuera...

Una restricción no es políticamente factible. Y las restricciones de salida - ¡por todos los cielos! - sería una usurpación directa de la libertad humana y conduciría de lleno en una total dictadura sanitaria y el fin de la democracia.

En esta crisis del Corona nadie argumenta así. Pero ¿es el cambio climático realmente mucho mas inofensivo que el Corona? ¿Y la extinción de las especies, y la acidificación de los océanos, y la dispersión de micro plásticos, y de químicos agrícolas, y la explosión de desigualdad?

¿Por qué los mismos Estados permanecen de brazos cruzados ante esto, a la vez que movilizan rápidamente todos sus recursos para proteger del Corona a la población?

El primer aprendizaje de la crisis es la pregunta: ¿Por qué las democracias modernas trabajan tan efectivamente cuando hay un peligro concreto, y no con todos los demás?

Cooperación
El segundo aprendizaje es que mientras la globalización avanza a distintos niveles, los seres humanos habrán de depender de la cooperación, en vez de la competición.

El Presidente lo expresó muy bien: “en una crisis, las personas deben permanecer unidas” - afirmación que poco después fue reprendida por la policía. Ahora en serio, esta afirmación es correcta. Pero surge la pregunta: ¿por qué no desde antes, y en general?

Tarde o temprano cuando la gente está en crisis y necesitada de ayuda, ha de apreciar que sea ayudada. (En vez de cínicamente decir: “cada quien que se cuide a sí mismo (si cada uno se ocupa de sí mismo - se enseña a todos) le mejora su competitividad”. Este principio es aplicable tanto a nivel individual como a nivel Estatal.

Dos escenarios para comparar: primero, cada país trata de desarrollar un medicamento o vacuna primero para sí mismo. Segundo, la comunidad internacional, los miembros de la Organización Mundial de la Salud, trabajan conjuntamente en soluciones que beneficien a todo el mundo por igual.

Alemania, en particular, ha demostrado en dos ocasiones que la competición no sienta bien. Primeramente, al imponer un veto temporal a la exportación de productos médicos, desde guantes hasta indumentaria de protección. Francia, también ha hecho uso de esta libertad. Si todo el mundo hace esto, terminaremos rápidamente en un mundo lleno de Trumpcitos. Noticias de que una empresa farmacéutica alemana ha considerado aceptar una oferta inmoral del presidente norteamericano también demuestra que el Estado todavía no ha encontrado fuerza en su nuevo rol.

En tiempos de crisis, los escasos productos sanitarios deben beneficiar al público general y no al de poder adquisitivo. El mecanismo del mercado es inapropiado aquí en tanto que el poder de compra decide quién es abastecido y a quienes se dejan sin las ayudas. Precisamente en tiempos de crisis, la sanidad debe reafirmarse como un bien público, las decisiones deben servir al bien común y no al titular de las patentes.

Una historia real: en 1955, el doctor Jonas Salk fue el primero en inventar un remedio para la polio y lo puso a disposición del gran público, a pesar de haber recibido ofertas de millones de dólares de las compañías farmacéuticas. Cuando se le preguntó porqué lo hizo, respondió: “¿Acaso puedes patentar el sol?

Volante puesta en circulación en octubre 2017
Resiliencia
La lección nº 3 es la resiliencia - resiliencia de crisis o supervivencia en una crisis.

En el mundo sólo hay cuatro empresas productoras de penicilina, un ingrediente básico en medicina. Tres de estas empresas están en China, un ejemplo desagradable de la vulnerabilidad sin límites de nuestra economía laboral. La resiliencia sería distinta si este ingrediente básico se produjera de forma descentralizada en todas las regiones, si fuera necesario en laboratorios universitarios, de modo que estuviese disponible para todo el mundo de forma rápida y segura. Incluso en caso de producirse una catástrofe natural en una región, un cambio de régimen o el brote de una enfermedad como el Corona.

Lo que podemos aplicar a la penicilina también lo podemos aplicar a un sinfín de otros productos y componentes de las cadenas de valor mundiales. Tanto la excesiva división global de la mano de obra como la primacía del just in time (ambas obedecen a la noción capitalista de la eficacia) han debilitado radicalmente la resiliencia de la economía mundial.

Tal y como se ha exigido por muchos, la solución debería pasar por una mayor regionalización de los ciclos económicos. No todo tiene porqué producirse de forma local y de forma “casera”, pero siempre hay que dar prioridad a la proximidad. A esto lo llamamos “subsidiariedad económica”.

Otro ejemplo de resiliencia descendiente es la agricultura. Se acerca la cosecha y la llevan a cabo principalmente trabajadores mal pagados de Europa del Este o del Norte de África (o de Centroamérica). Y pronto no podrán entrar. ¿Entonces quién va a cosechar nuestras hortalizas y cultivos? Una agricultura más resiliente contrataría a trabajadores locales para la producción local. Por lo tanto una solución a la crisis sería modernizar el sector primario y dar trabajo a las personas. La alternativa a ello son estantes vacíos en el supermercado. Esto nos lleva a la crisis económica - punto 4

Crisis Económica
Aunque nos encontramos en los primeros días de la crisis, ésta ya se está haciendo notar en la economía. El desempleo se está disparando. El gobierno primero presentó un pequeño paquete millonario de ayudas, pocos días más tarde lo hizo con un segundo paquete mayor - casi un factor de 10 en cuestión de días. El Banco Central Europeo ha anunciado un programa valorado en 750 mil millones de euros. Esto representa el 6% del rendimiento económico de la Eurozona. Nada de esto ayudará. La razón: si el objetivo es - comprensible desde el punto de visto sanitario - aplanar la curva, entonces ésta se extenderá. Y eso es veneno para la coyuntura económica.

Una cosa de la que todavía no se habla: suponiendo que sólo un 1% de la población se verá afectada en la primera oleada, una vez superada la primera oleada, según este cálculo el 99% de la población no sería inmune al virus. Y se empezaría a repetir el mismo escenario. Con esto en mente, entiendo que algunos recen por que el virus desaparezca de forma voluntaria o que se dé con una medicación o vacuna lo antes posible. Siendo realistas, no se espera ninguna vacuna hasta finales de este año como mínimo. ¿Deberemos permanecer en cuarentena hasta entonces?

El IFO Business Climate Index ha registrado la caída más pronunciada desde el 19 de marzo de 1991. Esto representa una caída más fuerte que la que se produjo después de la crisis financiera del 2008. Hay muchos indicios de una profunda y rápida recesión. Por esta razón mucho me temo que los paquetes y paquetitos económicos no bastarán. Las medidas de política fiscal - más impuestos o más deuda - pronto no serán suficientes. Para variar, sin embargo, las medidas deberían ser para salvar a las personas. A los parados, autónomos o pequeñas empresas - a todo tipo de necesitados.

Renta básica incondicional 
La idea de que, para variar, sean los más necesitados los que reciban ayuda, acaba desembocando en la idea de la renta básica incondicional. Quizás el Corona haya sido necesario para marcar un punto de inflexión, parecido al punto de inflexión que representó Fukushima en política nuclear. Si el sistema económico democrático posibilita una renta básica a los ciudadanos, ésta podría desaparecer tan fácilmente como aparecer. Para así solucionar dos problemas del sistema monetario anterior, a saber el riesgo de inflación y la concentración de riqueza.

Libertades
¿Cuáles son las razones del Estado para restringir la libertad de las personas? Ayer la policía me pidió por megáfono que abandonara un parque público. “Ocupar el espacio público está terminantemente prohibido”, nos informaron. Aquí habría una serie de excepciones, pero por suerte todavía hay excepciones. Lo que sí que me pregunto es ¿por qué el Estado no actúa con un rigor similar cuando se llenan los espacios públicos de gases de efecto invernadero?

Otro ejemplo: cuando se invade el espacio público con publicidad. Cada día - niños y adultos por igual - se nos bombardea de anuncios sin quererlo. Sin embargo, este terror de publicidad no le es útil ni a la salud ni a la sostenibilidad, y a la libertad mucho menos. Yo quiero sentir lo que necesito por mí mismo y no tener al comité central de corporaciones capitalistas imponiéndome mil opciones de compra todos los días. Para evitar malentendidos: no se trata de si son libertades lo que el Estado puede restringir, sino peligros, y en qué medida y según qué libertades y derechos lo hace.

Y es muy extraño que los Estados democráticos de repente estén tan dispuestos a imponer restricciones a la libertad en nombre de la salud pública, mientras aducen mil razones para no actuar del mismo modo para proteger el clima global, las abejas o las futuras generaciones."

Cristian Felber
Autor de "La Economía del Bien Comun"
Extracto traducido del Episodio 1 "Del Corona hacia el Bien Común" marzo 20, 2020


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