lunes, 17 de febrero de 2020

Sobre Hausmann, el comunicado de la CCIAP y la APEDE

De La Guardia baja la guardia

Juan De La Guardia, presidente de
la CCIAP
El presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (CCIAP), Jorge Juan De La Guardia, emitió en días pasados un comunicado invocando las palabras del Director del Centro para el Desarrollo Internacional del Harvard University, el economista norteamericano Richard Hausmann, quien dijo que “los países exitosos son los que compiten por talento.” La posición del CCIAP fue ampliamente respaldada por los representantes de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE).

Hausmann hizo eco de datos estadísticos que por décadas colocan a Panamá a la punta entre los países con mayor crecimiento económico. En resumen, el juicio que Hausmann hace sobre Panamá fue dirigido a sortear la crisis cíclica que sufren los entes empresariales por falta de “ventajas competitivas”, aconsejando cambiar “su modelo de progreso por actividades más complejas o sofisticadas”, para que con ello el país se mantenga “a la cabeza en las Américas en cuanto a inversión extranjera con relación a su PIB”.

Utilizando datos del país, como crecimiento, PIB, etc., está claro que el estadounidense Hausmann proyecta su breve análisis sobre la exclusiva situación local, con un enfoque acerca de la competitividad macroeconómica de Panamá. No se refiere al logro empresarial de escalar un peldaño en el mercado interior hacia el posicionamiento por medio de la mal llamada ‘libre competencia’ de las empresas locales enfrentadas contra sí.
Ricardo Hausmann, intelectual
del capitalismo

La “necesidad apremiante de atraer talento proveniente de otras naciones para afianzar nuestras oportunidades de avance como sociedad” que se refiere Hausmann, no necesariamente trata sobre importar mano de obra, interpretado por las directivas del CCIP y la APEDE como solución a la crisis nacional en competitividad; el mensaje de Hausmann perfectamente puede estar dirigido en el lenguaje de los comerciantes y ejecutivos locales a que sean concientes que para mejorar la competitividad como país, implica una mayor apertura del mercado local que permita flexibilizar la incursión, por qué no, del talento de empresas extranjeras, sin "restricciones" que los grandes empresarios locales han "creado artificialmente", para no “disminuir nuestras ventajas competitivas” como dice el propio directivo del CCIAP.

En el ‘Singapur de las Américas’ como también se le llama a Panamá, las empresas locales gozan de ciertas ventajas competitivas que paradójicamente las convierten en empresas incompetentes a nivel internacional. Ventajas que no superan a las exitosas empresas que operan en el verdadero Singapur, o las del propio país de Hausmann, o de determinadas zonas británicas, reales receptores finales para todo activo global proveniente del blanqueo capital.

La sobrina de Carlos, Mercedes Eleta,
 presidenta de APEDE
Por ejemplo: En la lista de 93 países y sus ingresos brutos por contribuciones de la OCDE, el país sede de escandalosos e impunes servicios offshore, Panamá, ocupa la vergonzosa posición # 80. En el uso eficiente de recursos recaudados, según el FMI nos fuimos a la posición 114 en la lista de 155 países, ranking que guarda relación con los fallidos casos de sobrecostos en favor de las empresas. Para el año 1980 las corporaciones globales pagaban impuestos por el orden del 45% de las ganancias, hoy en el Panamá privatizado es de menos de la mitad de esa cifra, si es que algo pagan las empresas, como ocurre con las portuarias.

La evasión de impuestos y contribuciones por parte de ejecutivos y empresas al margen de la ley es un dolor de cabeza para el fisco. Lo vemos con el hurto despenalizado por las retenciones de cuotas a la Caja del Seguro Social. Pero las pérdidas en recaudación son mucho mayores en perjuicio del desarrollo de infraestructuras públicas debido a la estructura fiscal legalizada para que ciertas entidades corporativas locales pasen sus correspondientes impuestos por ganancias de capital de un bolsillo trasero, hacia sus propias fundaciones en el bolsillo frontal, éstas que a cambio emiten recibo a medida que sirva para comprobante de excepción de pago a declarar ante la ventanilla de impuestos en cada período.

Y estas leyes hechas a medida de las compañías privadas, tal como se presentan los impunes escándalos de corrupción, solo pueden ser posibles gracias a la ‘captura corporativa del Estado’, cuyos sastres políticos son patrocinados, colocados y dirigidos por las ‘élites empresariales’ y ‘honorables empresarios’ a través de sus habituales financiamientos de campaña electoral, ‘puertas giratorias’ y ‘lobbys corporativos’, siempre incidiendo sobre decisiones nacionales al señalarles a los funcionarios públicos el patrón fiscal a seguir en favor de su tacaño devenir.

La vuelta de torta y la caja de Pandora

En el 2º país más desigual de la región, y el 6º del mundo (de 218 países), según el índice GINI, consideramos que no es una mayor competitividad la que debemos buscar como sociedad, que genera mayor división social, y destrucción ambiental; debemos es buscar el cooperativismo y el bien común. Pero utilizando el lenguaje del insostenible modelo actual capitalista en declive, proponemos que para reducir en parte la brecha de inequidad, y para alcanzar una mejor posición del país en términos de 'competitividad' corporativa, eso sí, en favor del fisco:
      El talento corporativo importado puede terminar
      eliminando a MEDCOM
  • Las grandes empresas deben ser capaces de sobrevivir al incremento de al menos el 10% adicional al impuesto sobre la tasa de ganancias de capital. Como ejemplo, si las grandes emisoras locales no son capaces de asumir esta medida mínima, entonces que ello permita la entrada de medios extranjeros que si lo asuman, y adicional que dichas grandes empresas locales incompetentes se estaticen para su efectivo rescate y recuperación.
  • Que el Estado se inhiba de donar a fundaciones y clubes vinculados a las grandes empresas, y a la vez se penalice tanto a las grandes empresas como a las fundaciones y clubes que guarden vínculos entre sí, cuando exista entre ellas las ya típicas operaciones con signos de evasión.
Fundaciones de Monopoliopsonios, con la explotación del
88% del agua del país, ávidos anunciando alzas
    • Que el Estado deje de propiciar el monopolio, oligopolio, monopsonio y oligopsonio en favor de las grandes empresas, y se elimine sus exoneraciones, moratorias, los múltiples beneficios e incentivos fiscales, para contrarrestar el contraproducente relajamiento que deriva de esas ventajas frente otros actores del mercado, como en la actualidad la ASEP es deliberadamente permisible frente a los abusos de empresas (de servicios públicos privatizados) sobre la población.
    • Que como medida contra la impunidad corporativa, las grandes empresas locales y transnacionales que obtengan beneficios locales por producción o suministros de bienes y servicios, se responsabilicen ante el Estado por los daños que por sus actividades ocasionen a las personas y a la naturaleza, haciendo también solidarios a las matrices en sus países sede, tal como se discute en las Naciones Unidas a través de un instrumento jurídicamente vinculante, y no se escondan tras el espejismo de responsabilidad social empresarial. Ejemplo: empresas que hasta hoy impunemente persisten en producir y distribuir contaminantes residuales, plaguicidas tóxicos, derrames, deforestación, etc.
    #StopCorporateImpunity #StopISDS #BindingTreaty
    Del 24 al 28 de febrero 2020, se dirime otro caso
    • Que tanto el Estado como las grandes empresas contratistas del Estado renuncien a la parte de todo acuerdo, que por captura del Estado, este contempla y acepta ser sometido en tribunales internacionales de Arbitraje de Diferencias Estado - Inversor (Investor - State Dispute Settlement ISDS), y que en vez, toda disputa entre el Estado y las grandes empresas, así como sus matrices sedes que tengan beneficios provenientes de bienes y servicios consumidos dentro del territorio nacional, se diriman en la jurisdicción panameña.
    • Que se inicie un diálogo en el país entre los sectores involucrados para discutir el establecimiento de un tope al salario máximo de los más altos ejecutivos de las empresas públicas y privadas, y que desde ya proponemos no supere en 10 veces el salario mínimo plasmado en la respectiva planilla de cada empresa.
    • Que la Asamblea Nacional elabore los instrumentos de ley para adoptar en nuestra legislación la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y de Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales, respaldado por nuestra representante diplomática ante la ONU, y que fue aprobado en el 2018 por Resolución 73/165 de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
    Tal como dijo el directivo de la CCIAP, y que en solo eso coincidimos, es en que "propuestas como estas encuentren resistencia”; pero es la corrupta oligarquía empresarial, quien “opta por ver a Panamá inamovible en el tiempo. Pero el mundo cambia.

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