jueves, 11 de abril de 2019

¿De quién es el Canal de Panamá?

Existen varias versiones sobre los hechos que describen la secesión de Panamá con Colombia, pero todas coinciden en que ese histórico suceso no sería posible sin la intervención de la marina norteamericana; en contraste, pocos saben que esta presencia militar obedeció al auxilio de un puñado de yanquis quienes habían invertido en el remate del proyecto del Canal Francés tras su colosal quiebra.

Mosaicos conformando el logo del Panama Canal Commission. (ACP, 2019)
Desde entonces Estados Unidos utilizó el territorio despojado de la República de Panamá como su enclave estelar, y el resto del nuevo país ocupado como su habitado patio trasero. La 'maravilla mundial de la ingeniería' localizada en este Istmo fue aprovechada para el paso de material de todo tipo, incluyendo el bélico suplido en las dos guerras mundiales. Empresas norteamericanas tenían, sino la prioridad, la exclusividad de ser contratadas por el Panama Canal Commission para sus operaciones. Embarcaciones de todo el planeta pagaron sus peajes a esa administración por su travesía.

Muchas décadas después, las revelaciones que surgen tras investigaciones realizadas por historiadores panameños, tiran por tierra la versión enseñada aún hoy en las escuelas. La verdad descubierta acerca del entramado de Sociedades Anónimas protegidas por el velo corporativo montado por la firma legal de William Cromwell (norteamericano representando a Panamá como Agente Fiscal de la República, al mejor estilo de Philippe Bunau-Varilla, pero administrando fondos millonarios panameños desde New York), establecidas para proteger la figura de inversionistas multinacionales que incluían banqueros, armadores navales, militares y políticos (como el mismo Theodore Roosevelt), incluyó el asesinato de un Presidente norteamericano para sellar las operaciones, y lograr la utilización del US Army & Navy al servicio de intereses particulares; todos estos y demás actos de corrupción que hoy continúan, corresponden a sucesos vinculados con la historia del Canal de Panamá que son prácticamente desconocidos para académicos y sociedad en general.

Revolución de enero de 1964
A lo largo de estos años, y fuera de los miles que perecieron durante la construcción, muchos panameños perdieron la vida o padecieron en carne propia el precio de defender la soberanía de su Tierra en manos de los represores. Salvo muy pocos, sus nombres no están esculpidos ni en bustos ni estatuas, como irónicamente sí persisten en edificios, parques, calles y avenidas las figuras colonialistas.

Trabajos de restauración de la bandera de 1964
Luego de culminar la 'reversión' del Canal de Panamá hace dos décadas, nos preguntamos sobre este proceso, si dió efectiva respuesta al clamor del  sector popular que luchó legitimamente por la devolución de un Canal que ya contaba con la mano de obra panameña; o sobre cuales han sido sus efectos. Si se trata de bienes, analicemos quienes poseen las áreas revertidas. Si se trata de instalaciones, meditemos sobre quienes poseen los otrora puertos estatales, ferrocarril, aeropuertos, marinas y astilleros. Si se trata de operaciones, indaguemos acerca de quienes se benefician con la construcción de infraestructuras, los mantenimientos a ellas, los dragados, los servicios de remolcador, la venta de vehículos, de combustibles, de operaciones marítimas auxiliares, de seguros...

Si se trata de personal de alto mando en nivel de toma de decisiones, abrir los ojos y ver qué intereses representan aquellos que han sido nombrados como los administradores así como los que integran la Junta Directiva, y quienes son los que conforman la extraordinaria Junta de Asesores...

Una vez un sabio dijo: "dime dónde guardas la plata y te diré quien es el dueño de tu dinero".
Especial importancia merece el sector de servicios financieros entorno al Canal de Panamá. Hace un par de años luego de la ceremonia del Canal expandido, un reconocido banco celebró la culminación del proyecto como si fuera uno de sus propios logros. En dicho comunicado resalta sobre las relaciones ininterrumpidas que ha sostenido con el Canal de Panamá desde sus inicios, para el financiamiento a las empresas que lo construyeron, y a las que lo mantienen hasta nuestros días.
Imagen archivo de ACP 2017

No es el Banco Nacional de Panamá, ni la Caja de Ahorros como muchos encuestados piensan. Hoy son ya 115 años en que el Citibank (banco con sede en New York) lleva recibiendo los multimillonarios depósitos por tránsitos marítimos de todos los navíos que se disponen a cruzar el Canal de Panamá, peaje tarifario para todo tipo de buques, del que no escapan ni los más pequeños veleros.

Indicaciones de pago para barcos en tránsito (Fuente: ACP.com 2019)
Por lo anterior resulta imposible a la Contraloría General de la Nación auditar al Canal efectivamente si así lo dispusiera. Es decir, el Canal de Panamá no es auditado por ninguna entidad del Gobierno Nacional.

Es la firma independiente EY (antes Ernst & Young) la contratada para ofrecer ese servicio contable. Sin embargo, un informe actualizado de Transparencia Internacional (capitulo mundial) revela que de todas las importantes firmas que ofrecen estos servicios de auditoría, EY es la peor, y está calificada con F por tener estándares 'muy pobres' en todos los ambitos analizados: sobre control medioambiental, aportes políticos, cabildeo responsable, puertas giratorias y transparencia. No es extraño este comportamiento en una firma auditora que participó en el encubrimiento de toneladas de oro, de suprimir información sobre lavado de dinero, de no reportar vinculos con actos de terrorismo, de espiar gobiernos extranjeros, o de ser capaz de cometer actos inhumanos contra sus propios extrabajadores, de fraude de impuestos derivados de la venta de refugios fiscales, o de activamente encubrir las manipulaciones contables de Lehman Brothers que detonó la catástrofe financiera de 2008, por mencionar algunos datos desconcertantes.

Con las recientes designaciones del Órgano Ejecutivo en los impopulares nombramientos para la administración y la Junta Directiva de la Autoridad del Canal de Panamá, así como la intromisión del Presidente de la República al hacer lobby sobre los proyectos de megainfraestructuras no divulgados, demuestra que la ACP está completamente infiltrada por la partidocracia.

Pareciera que no existe coherencia en la dirección ambiental de la ACP. Es cierto que los norteamericanos tenían prestensiones con efectos radioactivos en el istmo, pero al menos entendieron la importancia esencial de los bosques para las operaciones. Hoy con el cauce revertido, la ACP no se pronuncia ante la devastación forestal de Darién, que de por sí afecta a la cuenca canalera, ni sobre las miles de hectáreas de bosques destruídos en áreas revertidas. A esto se suma una iniciativa que lleva sigilosamente la ACP para combatir la sequía generada por estas negligencias que ponen el riesgo del tránsito de embarcaciones por falta de agua; esta iniciativa consiste en represar el Río Indio, inundando extensas zonas boscosas, lo que a su vez producirá gases de efecto invernadero, y desplazamiento de comunidades enteras pobladas de campesinos nativos. Todo un circulo vicioso, del que sacarían ventaja las empresas que participen en ello.

Aquí resulta, como bien señala el Doctor en Filosofía Política Matias Saidel en su libro sobre Biopolítica y Gubernamentalidad, "el endeudamiento, la desposesión y la precarización cada vez más extendida de diversas poblaciones, el aumento de la desigualdad, la violencia y la degradación ambiental, aquello que Achille Mbembe caracteriza como devenir negro del mundo (Mbembe, 2016: 30ss), no son meros efectos colaterales sino elementos centrales del gobierno de nuestro tiempo y de la producción del homo oeconomicus como empresario de sí mismo."

Si de verdad queremos soberanía del Canal usurpado por los empresarios, una soberanía al menos financiera, hay que utilizar solo a los bancos estatales para depósitos de los tránsitos marítimos. También hay que trabajar en la creación de sistemas alternativos a la red ‎internacional de comunicaciones entre bancos y entidades financieras conocida como SWIFT ‎‎(siglas en inglés de la Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales), tal como lo hizo Rusia y China, con su SPFS y CIPS respectivamente.

Le tocará al pueblo panameño despertar a decidir sobre esto y sobre todo lo demás; cuanto antes, mejor.

 "Dime dónde guardas la plata y te diré quien es el dueño de tu dinero"