domingo, 6 de enero de 2019

Dimensiones revolucionarias en espiral

En casi todos los países se hace presente la influencia de un logro tecnológico cúspide de la civilización humana.

Ese logro influyente es utilizado por los imperios como instrumento de conquista sobre las naciones enemigas (y aliadas) bajo diversas modalidades.

Se trata de la fibra óptica, que posibilita la difusión global de campañas de manipulación social, permitiendo que la realidad supere la ficción, haciendo que lo racional en la búsqueda de la verdad se convierta en lo inexplicable.

En parte por ello, se encuentran mundialmente dispersos y bajo amenazas de extinción, los escasos grupos étnicos que conservan las culturas ancestrales.

Gracias a esa tecnología controlada, y contrario a toda lógica humana que cuente con un mínimo de conciencia, estos grupos ahora diezmados son desconcertantemente discriminados y repudiados por una inmensa mayoría del resto de la sociedad.

En otras palabras podemos decir, que casi todos los países están infiltrados por doctrinas invasoras sin necesidad de intervención militar.

Los imperios de hoy utilizan divisiones militares especializadas cuya existencia está exclusivamente dedicada a operaciones psicológicas (PSYOPS). Entre las maniobras consideradas como estratégicas cuentan con la posesión, regulación y censura de material difundido por los distintos recursos masivos públicos o privados. Dicho de otro modo, salvo los denominados medios alternativos, todo lo que se publica es filtrado por las subsidiarias de estas divisiones de operaciones psicológicas del ejército imperial de influencia sobre los países invadidos, aliados, o por invadir.

Entiéndase que para 2019 como los principales imperios podemos mencionar a Rusia, China, Estados Unidos y la Comunidad Europea. Todos ellos cuentan con divisiones PSYOPS que operan dentro y fuera de sus territorios. Sin embargo esto no es nada nuevo.

Por ejemplo hace mas de 2000 años, cuando Jesús de Nazareth caminaba por Judea (hoy Palestina), el imperio romano ocupaba esos territorios.

Como pueblo colonizado, los judeanos añoraban la libertad y soberanía de Judea. Sus líderes, primordialmente representados por los sacerdotes fariseos, saduceos, y religiosos de otras sectas monoteístas como los samaritanos y esenios, contaban con el apoyo de sus fieles para gestionar la liberación territorial del invasor romano (a quienes se achacaba las causas de pobreza), bajo distintas alternativas incluyendo la opción bélica. Los profetas del Antiguo Testamento habían anunciado a un Mesías que liberaría a Judea, los sacerdotes sermoneaban de que esa liberación era librarse de los colonizadores. Los acomodados sacerdotes predicaban de que el Mesías habría de tener un perfil guerrillero para que supuestamente liderizara un movimiento rebelde. El efecto de ello no seria otro que el de generar inestabilidad al imperio, forzando con ello nuevas concesiones.

Para comprender la mentalidad de esa sociedad debemos recordar que, aparte del impuesto al Rey César hacia Roma, había que pagar el diezmo, vigente para entonces, pero este último, a diferencia de la actualidad, era retribuido de vuelta a la comunidad por los sacerdotes entre otras formas a través de la administración de la justicia comunitaria, la seguridad social, y la educación principalmente en el estudio de la Torah, pero no limitado a ello.

Por eso, se pudiera pensar que el adoctrinamiento infringido por los sacerdotes a sus adeptos no contaba con un ente regulador como lo conocemos hoy. Pero los Evangelios indican lo contrario.

Las propuestas revolucionarias de un Jesús iluminado causaron conmoción en distintos territorios ocupados. El éxito de su campaña logró llamar la atención de los principales sacerdotes de todas las sectas religiosas que se supone velaban por ese pueblo oprimido, tanto, que el Manuscrito Divino detalla múltiples ocasiones en que los sacerdotes enviaron espías infiltrados para identificar sus pasos.

Ante todas estas estratagemas y artilugios accionados por los supuestos líderes religiosos, no es de extrañar del por qué no existe evidencia alguna de que este judeano, Jesús de Nazareth, reprochara a los invasores romanos. Ni siquiera en los evangelios apócrifos. El Mesías salvador de Judea no protestaba contra los invasores romanos, mas bien vociferaba la emancipación de frente y en contra de los sacerdotes fariseos y saduceos, los gobernantes judeanos y sus tergiversadas doctrinas de la mal interpretada Torah. Sabemos todos luego el desenlace de lo que hicieron los sacerdotes para suprimir a Jesús de Nazareth e impulsar la liberación del guerrillero Jesus Barrabás.

Cabe agregar que existen registros de que la vida y crucificción de este pacifista judeano, Jesús de Nazareth (y su resurrección), en vez del aguerrido rebelde Jesús Barrabás, evidenciaron el impulso que dieron los líderes religiosos del momento en la creación de un movimiento político extremista (los violentos Zelotes), así como sus miembros clandestinos (los terroristas Sicarii), asesinos de los que Judas Sicarii (mal traducido Iscariote) era uno. Enfrentamientos y desórdenes fueron propiciados culminando con la diáspora, expulsión y pérdida total de Judea en favor de los romanos, y de los líderes y religiosos, quienes mantuvieron las riquezas acumuladas por la elite judeana extraídas de las sinagogas.

¿Cómo se traduce esto a nuestros días? 

Tal como los fariseos hicieron entonces (de que en vez de fomentar la pacífica voz emancipadora que contaba con una base de esencia espiritual y holística, prefirieron un clima de caos, violencia y corrupción en su propia comunidad para favorecer el control del imperio invasor), así hacen nuestros gobernantes de hoy día para apaciguar la mente crítica con el afán de preservar el control de poder local.

Hoy en vez de los líderes fariseos, saduceos, samaritanos y zelotes, están rabinos, curas, pastores y políticos. ¿Cómo reaccionaría Jesús de Nazareth ante estos líderes locales del momento que apoyan los desfalcos millonarios en favor de eventos como la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), a realizarse en la capital panameña, habiendo tantas injusticias que pesan sobre el país? ¿Será posible de que miles de feligreses locales que inconscientemente apoyan el mercantilismo de la fe a través de la JMJ rompan sus cadenas para participar este miércoles 9 de enero de 2019 en la conmemoración a los auténticos mártires de 1964 quienes, siguiendo el ejemplo de Cristo, dieron su vida desprendidamente por el bienestar del prójimo? Esa activa reflexión es lo menos que un verdadero creyente debiera hacer.
Vivimos en distintas dimensiones temporales de la misma revolución, dominados igualmente bajo imperios (incluso el derecho en occidente es cimentado del derecho romano). Frente a la ineludible presencia mutante de distintos PSYOPS en nuestros respectivos suelos, nos preguntamos a veces, ¿es que ha fracasado la revolución? ¿Si acaso por qué? 

El invasor está dentro de nuestras propias fronteras, y no puede estar mejor representado que por los actuales fariseos que nos dirigen en nuestros territorios, los gobernantes de traición permanente que responden al enemigo. El revolucionario de hoy, cuyo objetivo es la exitosa emancipación de los pueblos del mundo, encontrará la clave para sortear la tecnología de dominación logarítmica debido a la fibra óptica y lograr la liberación, en las imprescriptibles enseñanzas del revolucionario atemporal Jesús de Nazareth. En ellas está el camino verdadero hacia la victoria.

«Pero ellos gritaban: –¡Muera! ¡Muera! ¡Crucifícalo! Pilato les preguntó: –¿Acaso he de crucificar a vuestro Rey? Y los jefes de los sacerdotes le contestaron: –¡No tenemos más rey que el César!» Jn 19:15

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