viernes, 21 de diciembre de 2018

El 20 de diciembre y la persecución campesina en Panamá



Por: Alberto Espino, estudiante FCA UP, miembro del Polo Ciudadano

   Ante la cacería montada hoy 20 de diciembre, por la ola de detenciones ilegales que a estas horas se están desarrollando en contra de humildes campesinos y productores, meditamos lo siguiente:

  • Desde un día como hoy 20 de diciembre, hace 29 años, en que fuimos invadidos y nos fue impuesto un régimen neoliberal juramentado en las bases militares gringas, nuestros gobiernos se han mantenido títeres de la oligarquía que pidió la invasión.
  • 29 años atrás, un día como hoy, el imperio norteamericano activó la Operación Blind Logic (Lógica Ciega), aprovisionando a las elites de los medios masivos para divulgación permanente de sus doctrinas.
  • Desde entonces seguimos invadidos por gobernantes ineptos y corruptos mimetizados en partidos tradicionales protegidos bajo el paraguas impune de diplomáticos imperialistas.
  • A partir de esa fecha esta élite neoliberal ha de gozar la alternancia permanente del poder desde la cabeza indistinta de los partidos, burlando el proceso democrático electoral, gracias a las reglas del juego dictadas por ellos y para ellos.
  • Un día como hoy hace 29 años los piratas de la elite se apropiaron de los bienes comunes a través de acciones legales legitimadas por el aparato de gobierno como su instrumento particular.
  • Hoy conmemoramos 29 años de desmejoramiento intencional de las instituciones que velan por el bienestar y calidad de vida de la población.
  • Desde aquel triste día seguimos invadidos por las transnacionales que por un lado son extractivistas de nuestros recursos importados con toda exoneración, y que por el otro son importadores de insumos asesinos de la población.
  • Desde esa fatídica fecha se apropiaron de las semillas al promocionar las patentadas, y utilizan las organizaciones para proliferar su masificación con propósitos monopólicos al extinguir nativas y criollas custodiadas por campesinos.
     Pero es posible revertir esto. Podemos seguir enumerando síntomas evidentes del CAPITALISMO NEOLIBERAL que invade nuestro istmo. Podemos seguir señalando el desplazamiento de la población, la gentrificación, la criminalización de la protesta, mas todo esto es el efecto consecuente de seguir subyugados por quienes ostentan el poder, no importa cuál partido tradicional vaya a contienda cada quinquenio. Seguimos invadidos desde dentro, abramos los ojos.
     Esta cacería que hoy revivimos en Panamá contra el campesinado viola el artículo 9 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos Campesinos y otros Trabajadores de la Tierra en las Zonas Rurales, aprobada hace 3 días en la sede la ONU en New York el 17 de diciembre de 2018, y que nos sentimos orgullosos de ser testigos por años de esta consecución, lucha que duró casi dos décadas. Coyunturalmente, esta criminalización sistemática de la legítima protesta campesina debe servir para presionar con carácter de extrema urgencia a la Asamblea Legislativa para adoptar este instrumento jurídico en nuestra legislación.
     La celeridad con que actúa la policía nacional irrumpiendo en hogares de humildes campesinos, fungiendo como lazarillos del órgano judicial, ordenados por el ejecutivo bajo el régimen neoliberal, todos estos involucrados por generaciones en actos de corrupción comprobada, lavado de dinero, narcotráfico, prevaricación, tráfico de influencias, extralimitación de funciones, desfalcos al erario público, mala administración y demás, nos deja un mensaje claro del por qué no actuan efectivamente contra sus homónimos los pandilleros, y líderes de las mafias de quienes tienen informes de inteligencia en cuanto a sus movimientos.
     Contra ellos no actúan porque les funcionan como disruptores sociales. Las unidades de la Policía Nacional a pesar de que son entrenadas para no pensar, sino para obedecer, juramentaron el proteger y servir a la población. Apelamos en su conciencia a ese instante. El desacato fundamentado contra una orden ilegal no viola los principios constitucionales ni la cadena de mando de liderazgo. La justicia en el actuar es hacer Patria.
     La manipulación de la justicia como lo es la evidente persecución a los campesinos que protestan las ineptitudes de funcionarios que responden a los intereses de empresarios mercaderes de la salud alimentaria es vergonzoso para el uniforme, y deshonran como conciudadanos por gozar del derecho a portar armas para represión popular, justo como los invasores hoy lo hicieron hace 29 años.


#20deDiciembreDUELOnacional      #VivaLasLuchasCampesinas

lunes, 17 de diciembre de 2018

miércoles, 5 de diciembre de 2018

A 90 años de la Masacre de las Bananeras

En la noche de hoy 5 y amaneciendo mañana 6 de diciembre de 2018, se cumplen 90 años de la ‘masacre de las bananeras’, hecho ocurrido en el año 1928, en Magdalena, Colombia

Por Albert Espino, estudiante FCA UP, miembro de Polo Ciudadano

Remontándonos a meses antes de este genocidio, la transnacional bananera (UFC) United Fruit Company (llamada ‘el pulpo’ por tener dominios e influencias supremas en múltiples gobiernos de la región), se encontraba en disputa con los trabajadores, quienes se mantenían en protesta por mejores condiciones laborales y salariales. Esta amenaza para los intereses de la empresa debía ser contenida, y de una manera ejemplar. Para ello utilizaron sus influencias políticas a través de la derecha conservadora (quienes formaban la mayoría en el Congreso) para aprobar la Ley 69, apodada luego como la ‘Ley Heroica’ (una especie de Ley Chorizo que prohibiría la huelga de trabajadores), y que inmediatamente (el 30 de octubre de 1928) fue sancionada por el Presidente colombiano.



Esa Ley Heróica le sirvió de apoyo a la transnacional bananera UFC (Chiquita Banana) para suspender la negociación que se había mantenido hasta el 12 de noviembre con los trabajadores, fecha que dió inicio a la huelga. Como efecto de ello, se giraron órdenes para que entrase el ejército, que permanecía apostado alrededor de las plantaciones para infringir terror e intimidación. Desde el 12 de noviembre hasta el 6 de diciembre los medios de comunicación de entonces se prestaron para calificar a los huelguistas como comunistas, y en consecuencia el 6 de diciembre, por medio de Ley Marcial, el gobierno ordenó a los uniformados poner fin a la protesta pacífica, acribillando estos con toda impunidad (y a punta de metralla) a los campesinos, obreros y a sus familias. Hubo esa madrugada mas de mil colombianos (civiles) muertos, cuyos cadáveres, en su mayoría, fueron lanzados al mar bajo la supervisión cómplice de una fragata norteamericana que vigilaba desde la costa.


Hoy en Panamá, podemos decir que el precio de dejar sin efecto la infame 'Ley Chorizo' del CD en cogobierno con el Panameñismo (que hoy es aliado al PRD), injustamente también costó panameños muertos y heridos. Pero para colmos apenas ayer, la legítima protesta organizada por campesinxs, agricultores y ganaderxs santeñxs fue atacada con violencia por parte de uniformadxs (sin vergüenza al uniforme y en violación e irrespeto a su juramento) para proteger los intereses de las grandes empresas del sector agropecuario.

Hoy en Panamá podemos decir que en Barú el ejército panameño de fronteras (SENAFRONT) rodea las propiedades de pobladores para lanzarlos, luego de despojarles sus plantaciones para otorgársela directamente a la transnacional bananera DEL MONTE. Su filial BANAPIÑA fue favorecida por TODOS los integrantes de la Asamblea, tanto de los partidos tradicionales como los autodenominados ‘independientes’.

A todos estos gobernantes conservadores de la extrema derecha les decimos: BASTA YA de asesinar al pueblo con sus corruptas actuaciones. Trafican con el espíritu de la Justicia fabricando Leyes que perjudican a la mayoría en favor de sus mafias. Con su aberrado sistema judicial meten preso al inocente, mientras el verdadero culpable es por burla protegido. Asesinan al pueblo al desfalcar el Estado, pues sus despilfarros desabastecen hospitales para aprovisionarlos con placebos inflados, evitando construir carreteras de penetración necesarias, y al hacerlas lo sea con sobrecostos. Destruyen la naturaleza con sus tóxicos, y privatizan las semillas gracias a patentes, con el propósito macabro de malnutrir (y encima encarecer) los alimentos con sus importaciones transgénicas avaladas por los Tratados implementados, y que se pretenden implementar. Desplazan a poblaciones de campesinos y sus familias para ocupar en vastos territorios sus contaminantes industrias extensivas. La desigualdad y pobreza rampante, derivan en aumento de la inseguridad, como estrategia de dominación.

Han pasado 90 años de la impune masacre de la bananera en Colombia con tantos hermanos campesinos muertos, sí, pero hoy amanece un Panamá en que la historia está construyéndose a favor de nuestro lado.

¡Fuerza a las luchas campesinas! ¡No a la OMC! ¡No a Del Monte!