lunes, 13 de agosto de 2018

No a la infiltración de Plutócratas en la reestructuración del sector agropecuario

Frente 'Unidos por el Agro'
El 16 de agosto de 2018 será la reunión entre representantes de los productores alimentarios y el Presidente de la República. Así lo ha prometido el mandatario. La crisis e inestabilidad del sector es a tal punto, que aun poniéndoles plata adelantada para invertir en él, no la tomarían. El nivel de frustración de ganaderos y agricultores se debe a la impotencia de sus esfuerzos ante un gobierno que se ha dado a la tarea de favorecer a un grupo de empresarios influyentes, al intervenir el mercado con la firma de TLC’s y sus cláusulas perjudiciales, otorgando permisos de importación de principales rubros de cultivo local en pleno período de cosecha, y demás asuntos ventilados en noticiarios y redes.

Sin embargo existen amenazas de que el Ejecutivo, utilizando los medios de propaganda masiva, intentará boicotear el movimiento reformista al pretender confundir a la población de que la prioridad a resolver se simplifica en solo 2 puntos, carne y leche. El frente Unidos por el Agro, que apela al rescate del sector, plantea para ello establecer una política de estado incluyente y sostenible, abarcando no dos, sino todos los rubros agropecuarios.

Nos preocupa que la intención del equipo de gobierno logre su cometido y se permee dentro del gremio de productores dejando de lado el propósito primordial de lucha que los llevó a este estado catatónico en que hoy se encuentra. Por ello, reconoceremos algunas de la muchas formas de ver cómo la corporaciones, transnacionales y el poder a través de funcionarios de turno, se logran imponer en las demandas populares.

10 huellas para reconocer la imposición de la élite empresarial en el resultado del paquete de propuestas de rescate:

  1. Que no se tome en cuenta a los campesinos pobres, a la mujer campesina. En el sector rural son mas de la mitad de los habitantes, sin contar a los que han migrado a la ciudad producto del desplazamiento por acaparamiento o expropiación de tierras (gentrificación), y que suman ya mas del 14% de la población urbana; aquí, incluso llegan a formar parte de los llamados indigentes. Peor aún en las comarcas, donde los campesinos pobres con menos de $1 al día rondan el 90%. Estos últimos, sobre todo, deben estar presentes para ser escuchados como nunca lo han sido. No todos entran en la llamada agricultura familiar, porque muchos pertenecen a familias disfuncionales, o no tienen familia, practicando sembrados de subsistencia. La mujer, oscurecida en toda sociedad de predominancia patriarcal, debe obtener su emancipación para estabilidad de la tierra, el capital, la familia campesina y del esto de la sociedad.
  2. Que no se tome en cuenta a los garantes de la conservación de la naturaleza, a los custodios de semillas nativas y de sabidurías ancestrales. Es crucial la representación de los campesinos comarcales, o etnias originarias del istmo para hacer valer sus demandas. Ellos por milenios son los verdaderos ambientalistas y deben ser reconocibles en las mesas de discusión. La representación de las etnias comarcales debe ser visible en las negociaciones.
  3. Que no se tome en cuenta a los pescadores artesanales. La pesca está considerada como una actividad pecuaria practicada en aguas continentales, marítimas, ríos o lagos y estanques desde hace miles de años. Su representación debe ser plenamente visible entre los negociadores. Cooperativas de pescadores panameños y pescadores independientes han sido por décadas olvidados por las políticas agresivas de los codiciosos extractivistas. La contaminación de residuos tóxicos a suelos y acuíferos que vierten a lagos y ríos, culminan también en mares
    generando hipóxia o falta de oxígeno del agua en todas sus etapas, acabando con poblaciones enteras de especies de agua dulce y desplazando las de agua salada a zonas mas profundas. Como resultado de las actuaciones de terceros, los pescadores enfrentan pérdidas que no son asumidas por los responsables teniendo que buscar su sustento a zonas lejanas. Los mares panameños llevan años de estar siendo concesionados para la explotación de barcos provenientes del continente asiático. Hoy en medio de las negociaciones históricas a puerta cerrada para la firma del TLC con el imperio Chino y la coincidencia en tiempo de la histórica revisión del mar territorial panameño, la supervivencia de la fauna marina de nuestras costas no puede estar en mayor estado de alerta.
  4. Que persistan políticas en favor del oligopolio de semillas. Solo 3 firmas transnacionales poseen la patente del 50% de las semillas del mundo, entre ellas BAYER. Las instituciones panameñas operan con el presupuesto del pueblo al servicio de esas corporaciones para garantizarles los derechos de autor. Las instituciones bancarias, privadas o públicas, cuando otorgan préstamos agropecuarios, lo hacen sólo si utilizan semillas certificadas bajo marcas registradas. Regulaciones aduaneras criminalizan el intercambio de semillas nativas bajo justificaciones cuarentenarias sin sustento científico. La privatización de híbridas y el fomento de la importación de transgénicas están erradicando las nativas celosamente conservadas por guardianes de semillas. Toda forma natural debe ser libre y debe garantizarse su preservación.
  5. Que se siga violando el Principio de Precaución. El director del Instituto Oncológico Nacional declaró hace unos meses que en Panamá, la alarmante proliferación del cáncer es “lógicamente provocada por la mala alimentación, por la contaminación ambiental, por el uso de pesticidas, y plaguicidas".
    En el contexto de la protección de los derechos a la vida y a la integridad personal, Panamá siendo miembro de la Organización de Estados Americanos (OEA) debe actuar conforme al principio de precaución, por lo cual, aún en ausencia de certeza científica, debe adoptar las medidas que sean “eficaces” para prevenir un daño grave o irreversible. Sin embargo distintas entidades gubernamentales están involucradas en la autorización para fabricar, importar, comercializar, suministrar y distribuir plaguicidas, aditivos alimentarios y medicamentos veterinarios en perjuicio de la inocuidad de alimentos de todos los habitantes a nivel nacional, y se sigue fomentando académicamente las bondades de su utilización.
  6. Que siga la privatización de la educación e investigación agropecuaria. La sentencia contra BAYER (Monsanto) por casi $300 millones de esta semana, es solo una confirmación mas de que su modelo de negocios está relacionado con la manipulación de la ciencia. El juez reconoció que contratan a científicos para proyectar informes de que sus productos son inofensivos. No están
    interesados ​​en la verdad de sus productos, solo en ganar dinero. La Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés) ha sustentado esos informes privados sobre plaguicidas por medio de sus reglamentaciones ("efecto de financiación", que se refiere a cuando es más probable que un estudio científico esté a favor del patrocinador del estudio). Con este fallo histórico se crea conciencia sobre el papel de las agencias reguladoras gubernamentales de los países, y que en Panamá recae en el MIDA, el MINSA y en MiAmbiente. A la gente le gusta confiar que las agencias reguladoras realmente procuran nuestro mejor bienestar en el fondo, pero al final son agencias políticas y están dirigidas por personas designadas por razones políticas. La reciente propuesta oportunista y politiquera de una diputada fomentando el desmantelamiento del patrimonio de Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Panamá, junto con la venta irregular del Centro Experimental de Río Hato al proyecto de Buenaventura, la disposición a empresarios del Centro de Investigaciones de Tocumen bajo investigación, las intenciones de disponer de la finca de Chiriquí que derivaron en protestas, y ante la negativa reiterada del Presidente de compensar académicamente a los universitarios afectados al rechazar la adquisición y construcción de nuevas instalaciones, persisten en hacer de la educación e investigación alimentaria un negocio, poniendo en riesgo la salud de todos.
  7. Que no se discuta la sujeción al CODEX ALIMENTARIUS. Empresas como BAYER consolidaron su poder al legalizar la globalización de sus actividades por medio de la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), a través de la confección de reglamentos recogidos en un solo compendio mundial que indica los parámetros establecidos por ellos como inofensivos en dosis de residuos de plaguicidas, medicamentos veterinarios y aditivos en nuestros alimentos. En pocas palabras unos políticos que no conocemos ubicados a miles de kilómetros decidieron por nosotros cuanto contaminante tenemos permitido comer. Así, es con el CODEX ALIMENTARIUS que se legaliza la dosificación de veneno en nuestra comida y en la de nuestras crías.
  8. Que no se discuta eliminar la burocratización regulatoria sobre cultivos saludables. El
    productor que no está influenciado por la élite empresarial que solo vela por la rentabilidad sobre la salud de las personas, no contempla al ser humano como lo que es, sino como simples consumidores. Por ello es imperante para las grandes corporaciones agrícolas el justificar su rentabilidad produciendo masivamente a costa de insumos industriales que generan residuos en los alimentos. Lo irónico es que, en vez, se exige el etiquetado y certificación orgánica a cultivos agroecológicos que procuran el bien común, en vez de pasarle esa carga punitiva a los que solo producen industrialmente de forma agresiva.
  9. Que no se discuta el etiquetado de productos nocivos. Se debe etiquetar advirtiendo a la población acerca de productos que contengan tóxicos o elaborados con prácticas industriales que utilizaron contaminantes, medicamentos, o aditivos en cualquiera de sus procesos, y que no siga ocurriendo al revés, que el peso lo cargue el de buenas prácticas de producción.
  10. Que se promueva la privatización de la naturaleza y privatización de las construcciones públicas. Es importante recordar que los actos de corrupción mas importantes del gobierno involucran la privatización de bienes estatales como los Puertos de Balboa y Cristóbal, privatizaciones de ríos y aguas para generación y transmisión eléctricas. Es importante la construcción de un puerto o terminal agrícola marítimo o fluvial, 100% estatal, sabiendo que las entidades mixtas público privadas, que no sean para legítimas cooperativas del sector, siempre serán para garantizar una posición exclusiva de una minúscula élite empresarial. Como está ocurriendo en otras latitudes, debe liberarse a los ríos de los dañinos embalses, generadores de gases de efecto invernadero, reestructurar la política energética y renacionalizar las empresas privatizadas sin sobrecostos.
Es muy probable que la recuperación del sector agropecuario volcando la nutrición en beneficio de la población en general no se logre negociando en una mesa de diálogo cuando los gobernantes funcionen en representación de grupos de poder. Solo eso se logrará democráticamente si el pueblo se une: pobres, campesinos, pequeños productores, pobladores comarcales, trabajadores, profesionales e independientes que quieren un verdadero bienestar en común para una sociedad mas justa y convertir a este país en la potencia soberana que se merece, libre del sometimiento extractivista para beneficios en el extranjero, que en su histórico lamentar por el saqueo de sus riquezas, los plutócratas dejan tras de sí sus tierras devastadas, y sus seres desplazados por la desidia.

A los representantes de los productores mantengan el ánimo, procuren la unidad de todos los que se representan dentro del sector, y fuerza de todos con las bases, no dejen que los tiranos sigan imponiendo sus históricas huellas en este sector tan sufrido.

jueves, 9 de agosto de 2018

La soberanía comienza por las semillas

Uno de los retos más importantes de la Revolución Bolivariana es la construcción de un modelo de producción agrícola que garantice la seguridad y la soberanía alimentaria -hoy en día más que nunca bajo ataque– y que al mismo tiempo se posicione como alternativa al sistema destructivo y depredador capitalista del agronegocio. Se trata de un proceso ambicioso, pero que ya cuenta con una multiplicidad de experiencias que vienen trabajando en esa dirección, a lo largo y ancho del país. Al Estado toca garantizar unas políticas públicas permanentes que permitan multiplicar estas experiencias, fortalecerlas y ampliar su alcance.
Para una agricultura diversa y "Cero Divisas"

“La posibilidad de construir un modelo alimentario distinto, que sea diverso y soberano, parte de una agricultura ’Cero Divisas’. En Venezuela tenemos una alta dependencia de las importaciones de todos los elementos que constituyen la cadena de producción del agronegocio: desde la semilla, los insumos, las tecnologías. Es la cadena de producción industrializada, de los alimentos al centro del “bachaqueo”, el acaparamiento y la especulación, a pesar de que esas redes de procesamiento agroindustrial sean las que históricamente han tenido más beneficios y subsidios por parte del Estado. Hay que entender que el agronegocio en Venezuela se ha configurado desde la apropiación de la renta petrolera y el patrimonio público por parte de unas pocas familias, y si queremos construir otro modelo hay que transformar todos los elementos de la cadena, desde la semilla hasta el consumo” nos explica Ana Felicien, integrante de la campaña Venezuela Libre de Transgénicos y de la organización Semillas del Pueblo.

En dirección de ese cambio, ha habido esfuerzos tanto de las instituciones como del pueblo organizado. Uno de los logros más importantes ha sido la Ley de Semillas (2015), fruto de tres años de un proceso de debate popular constituyente. En ella se promueve una visión agroecológica, valorizando la semilla indígena, afrodescendiente, campesina y local. Antitransgénica, antipatente y antiprivatizadora, la Ley de Semillas además respeta el mandato constitucional según el cual el genoma de los seres vivos no puede ser privatizado en Venezuela y prohíbe la importación, la producción y la siembra de semillas transgénicas en el País.

Actualmente, cuenta Ana Felicien, “hay esfuerzos muy importantes por parte del pueblo organizado, en la producción y mejoramiento de variedades de semillas autóctonas, que puedan recuperar la diversidad de nuestro patrimonio genético y disminuir la dependencia de las importaciones: es el caso de la semilla de maíz, de papa y de algunos rubros de hortalizas también”.

Mejorar nuestra propia semilla, para mejorar la producción

“Para mejorar la producción de alimentos hay que empezar por la producción de semillas. Ya existe un apoyo en esa dirección por parte del Estado, pero tiene que ser más intenso y eficaz. Depender de las semillas importadas, además de limitar la producción es incompatible desde lo político” afirma el agricultor Pablo Characo, productor de maíz de la comunidad de Guanape (estado Anzoátegui) e integrante de una red nacional de productores de semillas.

“En la comunidad venimos trabajando la producción y el mejoramiento de las semillas – en particular de maíz - desde hace unos 10 años, teniendo logros muy positivos. Empezamos a producir nuestra propia semilla por múltiples razones, pero en primer lugar por necesidad: porque las semillas que conseguíamos en el mercado no eran de calidad, o llegaban cuando las épocas de lluvia ya habían pasado. También nos afectaba desde el punto de vista económico, ya que para la mayoría de nosotros es difícil comprar esas semillas importadas, debido a su costo. Pero el sólo hecho, además de que una semilla venga del exterior, al llegar al país pierde la garantía de que se pueda tener buen rendimiento: en eso influye el cambio de clima, junto con otros factores” explica Characo.

El proceso de mejoramiento de la semilla de maíz criollo autóctono (como ha sido llamado por sus productores) trajo muchas ventajas para la comunidad de Guanape. “Nos dimos cuenta que la semilla que nosotros producimos es mejor que la semilla que venden en el mercado. En primer lugar, porque al no tener que comprarla, bajamos los costos de producción. Eso se ha convertido en ganancia para nosotros y hemos mejorado nuestra calidad de vida”, cuenta Pablo Characo.

“Pero además de lo económico, para el mejoramiento de las semillas hemos tomado en consideración muchos otros aspectos: las condiciones climáticas, lo social, lo político, lo cultural. Por ejemplo, ya que en Guanape las lluvias son escasas, la semilla que hemos mejorado está adaptada a este tipo de clima: no requiere una cantidad de agua tan intensa y es resistente a la sequía. En otro aspecto, nosotros además de dedicarnos a la agricultura, también criamos animales (ovejas, cerdos, vacas y gallinas) y esta semilla, siendo rica en proteínas y con un alto concentrado de almidón, nos sirve también para alimentar a nuestros rebaños. Hemos comprobado que, a través de ese alimento, los animales aumentan en peso y en producción de leche. El mismo maíz que nace de esta semilla pesa más, siendo más ventajoso al momento de la venta”, relata.

“La semilla que hemos mejorado, además, no requiere de un paquete de agroquímicos para la producción, porque le hemos dado también un enfoque hacia la agroecología: utilizamos humus de lombriz y materia orgánica como fertilizantes, así como biocontroladores (unos productos agroecológicos) para el control de plagas. Sólo hemos utilizado, en pequeña escala, un producto agroquímico para el control de maleza: pero estamos buscando la forma de eliminar eso también, para producir alimentos totalmente sanos, mantener la calidad de nuestros suelos y preservar el medio ambiente. Porque sabemos que los agroquímicos que se utilizan para la agricultura contaminan los ríos y el agua y de consecuencia desmejoran también nuestra calidad de vida”, asegura Pablo Characo, acotando que esta semana estarán apoyando a otras comunidades en Guasdualito (estado Apure).

Rescatar la diversidad y el conocimiento

Del otro lado del país, en unas comunidades campesinas del páramo andino, se viene trabajando el rescate de rubros autóctonos, como las papas nativas, la cuiba, la ruba, entre otros. “Nuestro objetivo ha sido rescatar tanto la diversidad de semillas de los rubros de origen andino, como también los sistemas de conocimiento asociados al manejo de esas semillas” nos explica Liccia Romero, profesora de la Universidad de los Andes (ULA) y de la Universidad Politécnica Territorial “Kleiber Ramírez”, además de ser parte de un pequeño equipo de investigación que desde hace dieciocho años trabaja junto a la comunidad merideña de Gavidia.

“La producción de la papa en el sistema comercial tiene una alta dependencia de la compra de semilla, que requiere se esté renovando periódicamente para superar la degeneración del tubérculo-semilla. Sin embargo, las comunidades campesinas parameñas manejan un sistema de conocimiento y un material que le permiten un refrescamiento en el largo plazo de esa semilla, y no tienen esa dependencia. Entonces tanto lo material – la semilla en su diversidad – como los conocimientos son un conjunto clave para repensar otro modelo productivo, que no dependa del esquema comercial, de la certificación de la semilla y de altos costos de producción. Es necesario el reconocimiento de esta opción por parte de las políticas públicas, las cuales siguen atadas a la certificación”, explica.

“Hay que reconocer a la semilla campesina en toda su diversidad y su potencial”, afirma Liccia Romero, “la diversidad de semillas que tienen estas comunidades posibilita múltiples productos y múltiples procesos por cosecha, incluyendo el almacenado a largo plazo (de ahí el nombre de “papa de año”), lo cual es fundamental para el tema de la soberanía y seguridad alimentaria. Además, se trata de tubérculos que permiten adoptar con mucha facilidad un modelo agroecológico y sustentable: no requieren el uso de agroquímicos ni para mantener la semilla, ni para que prospere un buen cultivo. Se trata de un material que ha sido seleccionado por su capacidad y resistencia, sea a enfermedades, plagas o a condiciones ambientales adversas. En este contexto de incertidumbre climática son muy apropiados.”

“Por el momento tenemos un proceso de ensemillamiento dentro del espacio comunitario de Gavidia. Empezamos con tres familias, y ahora ya son veinticinco las que ya tienen semillas y las están reproduciendo. Fuera del espacio de Gavidia, hay diecisiete agricultores más que han recibido esa semilla y la están multiplicando. Sin embargo, se trata de un universo muy pequeño, el grueso de las familias agricultoras sigue dependiendo de la semilla comercial, que requiere altos insumos químicos, fertilización en grandes cantidades, grandes cantidades de agua para riego: una agricultura bastante dispendiosa", comentó Romero.

Para que estas experiencias puedan tener un mayor alcance, tienen que haber una política pública con programas específicos orientados en esta dirección, subraya Liccia Romero. El Estado debe reconocer la semilla campesina en toda su diversidad y potencial, estableciendo políticas de estímulo para esta opción de cultivo: “por ejemplo, organismos de financiamiento como FONDAS [1] pudieran abrir programas específicos para entregar esta semilla con procesos de financiamiento y transferencia de conocimiento”, sugiere. “Lo que requieren básicamente estos cultivos es buena fertilización orgánica, suelo bien aireado y un cierto manejo que puede ser fácilmente transmisible. Nuestro equipo suele organizar talleres para enseñar estas prácticas a otras familias agricultoras, quienes rápidamente la aprenden y la pueden practicar. Pero nuestro alcance es limitado porque somos un equipo pequeño.”

Una política pública orientada en esta dirección también debería fortalecer y acelerar los procesos de investigación, según Liccia Romero: “por ejemplo uno de los desafíos que tenemos actualmente es cómo bajar este tipo de papa para que se produzca a altitudes inferiores, ya que por el momento ha sido trabajada en Gavidia, que es un páramo de gran altitud”.

Estas políticas públicas deberían también impulsar un mercado de mayor amplitud para las variedades de papa nativa cuyo cultivo por ahora es sobre todo para el autoconsumo: “no se produce en mayores cantidades porque es de difícil comercialización, ya que la mayoría de la gente no la conoce y está acostumbrada a consumir la papa comercial. Sin embargo, los mismos productores de la papa comercial prefieren comprar la papa nativa para su consumo: más sabrosa y más sana. En muchísimos casos de hecho, no consumen la papa que producen porque saben las cantidades inmensas de agrotóxicos que utilizan” dice Liccia Romero. “Los otros tubérculos de origen andino, como la cuiba y la ruba son aún más marginados, pero tienen un potencial muy grande en cuanto a producción bajo un manejo agroecológico, así como por la diversidad de productos procesados que se pueden tener. Son productos nuestros, que tributan a nuestra identidad andina y venezolana”, acotó.

Notas:

[1] Fondo para el Desarrollo Agrícola Socialista, ente público adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Agricultura Productiva y Tierras. Activado en 2009 para beneficiar mediante la actividad productiva y crediticia del Estado venezolano a los pequeñas y medianas unidades de producción, para impulsar una mejor calidad de vida comunitaria.

IA/AlbaTV/2017

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA

Consulta Latino Americana y el Caribe de OSC sobre la implementación de los derechos de los agricultores a los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura

Introducción                              

Los 40 participantes representantes de organizaciones campesinas, indigenas, de mujeres y de pastores de la Consulta Regional de America Latina y Caribe sobre la Implementacion de los Derechos del Agricultor provenientes de 13 países de América Latina y el Caribe, reunidos en Seberí, Río Grande do Sul, Brasil entre los días 17 y 20 de abril de 2018 celebramos la oportunidad de encontrarnos para seguir tejiendo alianzas, vínculos e intercambios fortaleciendo nuestro compromiso con la defensa de las semillas para la Soberanía Alimentaria.

En estos 4 días compartidos corroboramos una vez más el papel fundamental de los pueblos de America Latina y el Caribe siendo centro de origen en biodiversidad y cultura, que desde aquí han surgido buena parte de las semillas que hoy alimentan a la humanidad. El maíz, sagrado para los pueblos de Mesoamérica, el tomate y la papa son solo algunos de los cultivos que nuestros pueblos originarios criaron, domesticaron y legaron a los pueblos del mundo para su alimentación.

Nos resulta claro que esta biodiversidad agrícola de ninguna manera se hubiera generado sin la inmensa diversidad cultural que desde Alaska a Tierra del Fuego se generó por miles de años y hoy sigue viva en la resistencia de los pueblos originarios que a pesar de llevar más de 500 años de genocidio, despojo y persecución alumbran llamas de esperanza para el futuro de todos los pueblos del mundo.

Sin embargo, en la actualidad la imposición de sistemas industriales de producción agrícola, los proyectos extractivistas, la imposición de megaproyectos de infraestructura y la criminalización de los pueblos originarios está amenazando la continuidad de la posibilidad de subsitir en sus territorios a la mayor parte de los pueblos del continente y está devastando la biodiversidad en todas las regiones. De esta manera no solo se ven amenazados nuestros pueblos si no también el clima, la posibilidad de alimentación de toda la humanidad y todos los equilibrios que hacen, como todos los diagnósticos lo indican, que se encuentre amenazada la vida en el planeta tal como la hemos concocido hasta ahora.

Nuestras luchas se han visto alumbradas en los últimos años por la irrupción de la presencia de las mujeres en todos los espacios de construcción social cuestionando la violencia y el sistema patriarcal presente en todas las esferas de nuestra vida. Todas y todos hacemos nuestros estos cuestionamientos y de la mano de la construcción de otro tipo de vínculos proponemos que transformemos nuestros vínculos familiares, comunitarios y regionales e internacionales hacia relaciones de equidad, respeto y cooperación. En ese sentido y viendo la necesidad de que estos cambios también se reflejen en el lenguaje es que proponemos y utilizamos en todo el documento la expresión “agricultoras y agricultores” en lugar de “agricultor”.

Es importante destacar que cuando hablamos de “pueblos” en este documento nos referimos a los pueblos originarios, indigenas, campesinas y campesinos, comunidades afrodescendientes, pescadoras y pescadores artesanales, recolectoras y recolectores, pastoras y pastores, mujeres y a todas las comunidades locales que desde su trabajo producen alimentos y aportan al sostenimiento de la diversidad agrícola.

También queremos remarcar que durante las últimas dos décadas América Latina a aportado a una nueva visión en relación a la naturaleza construyendo un nuevo paradigma en torno a la misma que implica reconocerla como sujeto de derecho. En torno a este nuevo concepto se han desarrollado principios, legislación (incluso a nivel constitucional como en el caso de Ecuador) y luchas que hoy aportan a nuevas visiones en todo el mundo. Siendo las semillas parte de la naturaleza y sabiendo que los seres humanos tambien son partes de ella, entendemos estas mismas como sujetos de derecho y nos comprometemos a defenderlas como tales.

Igualmente reiteramos nuestro rechazo a la utilización en toda circunstancia de las Tecnologías de Restricción en el uso Genético (semillas “Terminator”) que se encuentran en moratoria por el Convenio sobre la Diversidad Biológica y llamamos a su prohibición definitva.

Exigir que los Derechos de los Agricultores y de las Agricultoras reconozcan, protejan y fomentan la pratica agroecologica de alimentos bajo sistemas de produccion familiar y de los Pueblos y que esto signifique que los Estados deben propender para que no se imponga un unico modelo de produccion y comercializacion sino que se abra la posibilidad a que los agricultores puedan comercializar sus semillas bajo condiciones de mercados locales.

Por último, reiteramos que nuestro compromiso en defensa de las semillas se enmarca en la búsqueda de la Soberanía Alimentaria a travez de la agroecologia, convencidos que los pueblos podemos alimentar a toda la humanidad (como ya lo hacemos con la mayor parte de ella) terminando con el vergonzoso flagelo del hambre y continuando, como lo hemos hecho por miles de años, con una producción en armonía con la naturaleza.

Principios fundamentales

La Consulta Regional de America Latina y el Caribe sobre la Implementacion de los Derechos de los Agricultores y de las Agricultoras (en adelante denominada “Consulta”) reconoce las semillas como patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad y como Derechos Colectivos. Por lo tanto, expresa que las mismas no pueden ser objeto de ningun tipo de propriedad intelectual (sean derechos de obtentor o patentes).

Considerando que las mujeres han sido y son centrales en la creación de la biodiversidad agricola, la Consulta propone que su papel sea reconocido en todas las instancias participativas y de toma de decisiones y, por lo tanto, la Consulta invita a los Gobiernos a incluir la cuestion de genero en el momento de la implementacion del Articulo 9 del TIRFAA en sus procesos nacionales.

Otro principio es el reconocimiento de la cosmovision de los Pueblos sobre las semillas como sujeto de derecho y en el marco de los derechos de la naturaleza, debiéndose respetar su territorialidad y el control de sus territorios y sus biodiversidad.

Otro principio básico para la Consulta es la necesidad del Consentimiento Libre, Previo e Informado[1] (CLPI), ante cualquier iniciativa que pueda afectar la biodiversidad agrícola, los conocimientos, la autonomía y los territorios de las comunidades locales y los pueblos indígenas. Se aclara que el CLPI es un derecho que debe ser ejercido de manera legítima, trasparente, efectiva, que respete las prácticas locales y que incluya la posibilidad de que el resultado sea la negación a iniciativas externas.

Ninguna medida gubernamental debe limitar las formas propias de organización y el derecho de los agricultores y de las agricultoras a rescatar, proteger, multiplicar, mejorar, seleccionar, conservar, utilizar, intercambiar y vender (entre Pueblos y sus organizaciones) sus propias semillas.

Los sistemas tradicionales y ancestrales de manejo de semillas nativas y criollas no deben considerarse como “sistemas informales”, sino que son un derecho consuetudinario y siendo los principales sistemas de creaccion de biodiversidad agricola.

Dado que la FAO afirma que el 75% de la biodiversidad agrícola se ha perdido en los últimos 60 años a causa de la agricultura industrial, la Consulta plantea el rechazo a la agricultura industrial que incluye las semillas transgénicas y el uso masivo de agrotóxicos. También rechazamos las nuevas técnicas de manipulacion genética propuestas por las corporaciones, que incluyen los nuevos transgénicos, la biología sintética, la edición genética (CRISP-R), semillas “terminators” y la desmaterialización genética de las semillas, porque representan una amenaza para la aplicacion de los Derechos de los Agricultores y de las Agricultoras y no cumplen con el uso sostenible del Articulo 6 del TIRFAA.

La Consulta considera muy importante para la implementación de los Derechos de los Agricultores y de las Agricultoras, el apoyo del Tratado a la aprobación de la Declaracion de los Derechos Campesinos y otras Personas que Trabajan en el Campo y en Zonas Rurales que se tratará en las Naciones Unidas pŕoximamente.


Propuesta

1.Variedades de semillas. Se demanda el reconocimiento que todas las semillas que se utilizan tienen origen en las semillas nativas y criollas con las que los Pueblos coevolucionaron en los ultimos 10 mil años aproximadamente. Las variedades comerciales, industriales y uniformes que existen también provienen de las semillas nativas y criollas.

2. Derechos de propiedad intelectual. Para implementar los Derechos de los Agricultores y de las Agricultoras a rescatar, proteger, multiplicar, mejorar, seleccionar, conservar, utilizar, intercambiar y vender (entre Pueblos y sus organizaciones) sus proprias semillas, los Gobiernos deben revisar y actualizar las leyes de semillas, patentes y otros sistemas de propiedad intelectual.

a. Replantear la manera como se han otorgados los derechos de propriedad intelectual sobre las variedades comerciales de acuerdo con lo planteado en el punto 1.

3. Derechos de los Agricultores y de las Agricultoras. Se exige reconocer el papel del agricultor como sujeto de derecho en los estados nacionales y sus aportes al desarrollo, al mantenimiento de la biodiversidad agrícola y la soberania alimentaria de los pueblos.

a. Las organizaciones campesinas e indigenas deben participar en la construcción de leyes sobre los Derechos de los Agricultores y de las Agricultoras.

b. No debe haber límites territoriales y temporales en el ejercicio de los Derechos de los Agricultores y de las Agricultoras.

c. No se puede criminalizar a los agricultores por el ejercicio de los Derechos de los Agricultores y de las Agricultoras.

d. El Tratado debe establecer un mecanismo de monitoreo sobre la implementación de los Derechos de los Agricultores y de las Agricultoras compuesto por las organizaciones de agricultores.

e. La contaminacion genética de las semillas nativas y criollas por transgénicos y nuevas tecnologias, es una amenaza que debe ser reconocida por el Tratado y sancionada por los Estados.

i. En caso de concretarse estas amenazas, se garantiza la reparacion a las comunidades a travez del CPLI.

f. Los Estados deben reconocer y respectar los conocimientos ancestrales de los Pueblos y no aplicar ninguna politica en detrimento de los mismos.

 4. Inventarios. Las semillas nativas y criollas no deben ser incluidas en los registros de los Gobiernos u otros, sino solamente serán incluidas en los inventarios de las comunidades de acuerdo a las necesidades de las mismas y controladas por ellas, para:

a. la protección frente a la biopiratería y apropriacion indebida;

b. la conservación y el rescate para garantizar los sistemas tradicionales y ancestrales del manejo de semillas;

c. las informaciones de las investigaciones que se hagan o que se han hecho, sean devueltas a las comunidades y solo pueden ser utilizadas por las mismas.

El inventario de la comunidad debe ser reconocido por el Estado como parte del derecho a la autodeterminación.

5. Fondo de distribución de beneficios. El fondo debe ser alimentado por los aportes de las empresas que comercializan las semillas comerciales, industriales y uniformes.

a. El pago de las empresas debe ser obligatorio.

b. Para garantizar la implementacion de los Derechos de los Agricultores y de las Agricultoras, es necesaria la participacion de las organizaciones campesinas e indigenas en el manejo del fondo.

c. El destino del fondo debe ser dirigido únicamente a las organizaciones de agricultores para fortalecer sus propios programas de conservación y multiplicación de la biodiversidad agrícola (por ejemplo: casas de semillas, fitomejoramieto participativo, caracterización, ferias de semillas, emergencias, practicas agroecologicas, diversificacion de finca, etc.).

 6. Normas fitosanitarias. Las normas fitosanitarias no deben afectar el ejercicio de los Derechos de los Agricultores y de las Agricultoras.

a. Reconocer los sistemas locales participativos de garantía de calidad y otras formas de las comunidades.

7. Participación. La Consulta exige a los Gobiernos a ser transparentes en las informaciones y a crear espacios participativos para el CLPI con las organizaciones de agricultores y agricultoras en la discusión y tomas de decisiones de políticas sobre semillas.

[1]    Ya reconocido por otros Tratados internacionales como el articulo 8j. del Convenio sobre Diversidad Biológica, Convenio Núm. 169 de la OIT sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes, Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas y Directrices voluntarias sobre la Gobernanza responsable de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques en el contexto de la seguridad alimentaria nacional.

Fuente: Food Sovereignty

martes, 7 de agosto de 2018

MERCADOS INNOVADORES PARA LA AGRICULTURA SOSTENIBLE: Cómo las innovaciones en las instituciones del mercado fomentan la agricultura sostenible en los países en desarrollo

17.5 Conclusiones

"Las innovaciones institucionales son procesos a largo plazo. La innovación más antigua se acerca a los 30 años y solo ahora ha alcanzado la etapa de convergencia. La naturaleza a largo plazo de estas innovaciones muestra primero que el cambio institucional lleva tiempo, y segundo, que los incentivos no son instrumentos de política únicos, sino una confluencia de apoyo de políticas y organización de actores que pueden ser movilizados estratégicamente en el tiempo en línea con iniciativas paralelas y competitivas.

Los objetivos más destacados de estas innovaciones se relacionan con la salud y la seguridad, específicamente en términos de alimentos inocuos, salud y nutrición del consumidor y salud y seguridad del productor / trabajador. En India y la República Islámica de Irán, existen preocupaciones a nivel nacional sobre el uso excesivo de pesticidas en la agricultura convencional. Por lo tanto, el concepto de "comida segura" conlleva una gran tracción con los consumidores que buscan alimentos que presentan riesgos mínimos para su salud. En el Estado Plurinacional de Bolivia, Ecuador y Uganda, la seguridad se expresó en términos de alimentos inocuos, pero también en términos de la seguridad de los agricultores que tienen que manejar insumos sintéticos. En estos tres países, las preocupaciones por la salud de los agricultores estaban relacionadas con el interés de los consumidores en la nutrición. Aquí, los consumidores también buscan alimentos orgánicos porque los agricultores orgánicos están cultivando variedades de frutas y verduras que son difíciles de encontrar y, sin embargo, se sabe que tienen beneficios nutricionales. En Namibia, hubo tres motivaciones: se utilizaron las preocupaciones de salud y nutrición de los consumidores para movilizar una base de consumidores de élite que también estaba preocupada por el medioambiente local y el bienestar animal.

La promoción de medios de subsistencia surgió como el segundo objetivo más destacado de estas iniciativas. Vimos una división entre una noción individualista de los medios de vida de los agricultores, por un lado (la República Unida de Tanzania e Indonesia) y las posibilidades de vida comunitaria, por el otro (Tailandia, Trinidad y Tabago y Filipinas). En los casos de Tanzanía e Indonesia, existe una fuerte presencia de fundaciones internacionales y donantes que promueven prácticas agrícolas sostenibles en proyectos descendentes y de difusión de estilo de innovación, aunque con técnicas innovadoras. Por lo tanto, creemos que el enfoque en los agricultores individuales surge de este contexto más amplio. En el caso de los medios de vida de la comunidad, cada uno de estos es un proyecto iniciado por la comunidad que se centra principalmente en el desarrollo del mercado basado en la comunidad.

El Centro Songhai en Benin también se centra en construir comunidades locales en forma de "aldeas rurales verdes", pero tiene un plan más ambicioso para el desarrollo rural integrado que se basa en las comunidades pero está vinculado a redes de mercado nacionales, regionales e internacionales. Finalmente, los casos boliviano y colombiano tienen el objetivo de la soberanía alimentaria para los productores. La soberanía alimentaria es parte del debate público en ambos países donde está consagrado en la Constitución boliviana, y por lo tanto la innovación funciona para proporcionar un medio para lograr la política oficial. En Colombia, la soberanía alimentaria es objeto de acaloradas controversias, ya que no está priorizada por la política oficial y, por lo tanto, hasta hace relativamente poco tiempo, la innovación desempeña un papel de oposición en los debates públicos sobre la sostenibilidad mediante la promoción de la soberanía alimentaria.

Cada caso ofrece una solución diferente al problema de la agricultura insostenible. Podemos categorizar las soluciones de manera más amplia en conocimiento (capacitación de jóvenes en Benín y Nigeria, ECA en la República Islámica de Irán y experimentación impulsada por los agricultores en Indonesia); mercados (economías locales en el Estado Plurinacional de Bolivia, Ecuador, Namibia, Trinidad y Tabago y Uganda FV y gestión de la cadena de valor en Uganda KACE y la República Unida de Tanzania); y acceso y reproducción de recursos biológicos (semillas nativas en Colombia e India, aumentos de rendimiento en India y control de los agricultores sobre los recursos genéticos en Filipinas).

Sin embargo, encontramos tendencias en los vínculos entre las controversias sociotécnicas que impulsaron la innovación y la forma de la innovación institucional. En los casos de SPG, hay una reacción a las controversias sobre la soberanía alimentaria y el control experto externo sobre las prácticas. En los casos de CSA, hay respuestas basadas en una economía moral que intenta reinsertar las transacciones de mercado en la comunidad. En los casos de IP de múltiples actores, hay esfuerzos de colaboración para responder a las crisis relacionadas con las tecnologías agrícolas, particularmente la agricultura intensiva de pesticidas, al fomentar el aprendizaje colaborativo.

Estas lecciones clave se pueden resumir de la siguiente manera. Por un lado, las prácticas sostenibles requieren enfoques innovadores para la experimentación en granjas y la capacitación a través del aprendizaje práctico. La tecnología externa requiere más capacitación que la que se basa en técnicas tradicionales y existe un papel importante para la comunidad investigadora local en estas iniciativas. Los mercados, por otro lado, se vuelven sostenibles debido a la comunicación directa y la colaboración de productores y consumidores en las actividades institucionales, es decir, el desarrollo de tecnologías y la certificación, y no solo en la venta de bienes a través de transacciones de mercado.

El papel de los actores públicos en estas innovaciones también se hizo evidente a través de este análisis. Si bien los actores privados y de la sociedad civil son dominantes en muchas funciones, existe un papel claro para los actores públicos en el proceso de legitimación y en la definición de la agenda para la dirección de la innovación. Estas ideas nos llevan a extraer las siguientes lecciones finales.

1. El apoyo de políticas multinivel es un enfoque importante para los actores públicos y privados por igual.
  • Existen claramente diferentes roles para diferentes niveles de gobierno dentro de cada país. Estos roles deben ser reconocidos y se necesita el apoyo público para las autoridades municipales para que puedan involucrarse con los actores locales en estos sistemas.
  • Los gobiernos locales y nacionales pueden promover este tipo de enfoques en los mercados nacionales, es decir, patrocinar actividades, publicitar alimentos de calidad o respaldar los mercados locales. Los formuladores de políticas también pueden mirar a los países vecinos para construir alianzas regionales sobre estos temas y soluciones, que brindan apoyo al debate sobre la agricultura sostenible y el comercio internacional.
2. Los instrumentos reguladores deberían incorporar espacio para la flexibilidad en su implementación.
  • Para que estas innovaciones funcionen, es necesario que existan los marcos legales y regulatorios básicos para apoyar la agricultura sostenible. Estos marcos deberían mejorar las posibilidades de que los pequeños y medianos agricultores participen en actividades de investigación e innovación y, en particular, contribuyan a ellas, y deben ser lo suficientemente flexibles como para respaldar diversos enfoques en cada contexto local.
  • La legitimidad es el papel más importante para los actores públicos en estos sistemas. Los actores públicos pueden brindar oportunidades políticas para la institucionalización de innovaciones mediante el reconocimiento de las iniciativas de base en curso en sus países a medida que desarrollan sus políticas y programas públicos.
3. Los incentivos provienen de las relaciones de mercado, pero no son solo los precios de mercado favorables.
  • El acceso a los mercados fue un componente importante en estos sistemas, pero el incentivo que proporcionan estas innovaciones no es solo un precio de mercado favorable.
  • Estas iniciativas lograron crear una reputación de calidad (por ejemplo, alimentos sanos y seguros) en sus mercados locales debido a los diferentes compromisos directos y el trabajo de comunicación.
  • Existe un fuerte componente social en la forma en que estas innovaciones incentivan las prácticas sostenibles. Los actores otorgaron una gran importancia a la "pertenencia" al colectivo y al desarrollo de relaciones en torno a áreas de interés para los miembros de cada innovación.
  • El uso de la revisión inter pares y la investigación participativa son claramente formas que pueden ayudar a los productores y consumidores a valorar sus propios conocimientos y fomentar su participación en estas iniciativas.
Estas innovaciones proporcionaron espacio para el diálogo sobre tecnologías y formas de comercializar productos. Como se señaló en el Estado Plurinacional de Bolivia, estos espacios tecnológicos también "brindan plataformas políticas para el debate futuro sobre la agroecología". Todas las innovaciones discutidas en este libro se han beneficiado de la creación de redes y plataformas horizontales y verticales que proporcionan el conocimiento (creación y capacitación), mercados, recursos y apoyo normativo para que los actores locales se relacionen con organizaciones nacionales e internacionales. Estas iniciativas requieren apoyo y reconocimiento público, privado y de la sociedad civil para que actúen de manera efectiva como incentivos para la adaptación (y el uso) local de las prácticas sostenibles."

Fuente: Leisa

lunes, 6 de agosto de 2018

Proyecto seres benéficos

Se necesita colaboración para documentar sobre plantas, animales y microorganismos que son catalogados como malezas, plagas y pestes, pero que en realidad terminan siendo benéficos para el sector alimentario, para los cultivos, para el manejo de plagas, para el ser humano, para la salud, etc.

El sitio web público es: https://sites.google.com/view/seres-beneficos/animalia

La persona que pueda aportar o colaborar con tiempo o con información para enriquecer el banco de datos, favor comunicarse con nosotros. De antemano muchas gracias.